Provo City School District Covid-19 Updates

On the first Tuesday of August, Emi Kim, a 4th grade girl from Westridge Elementary, donated 15 books to Franklin Elementary. The books were bought with money from a lemonade stand and bake sale that she organized and staffed on July 8th, the hottest day of the summer.

Emi always idolized Mulan. She loved watching the Disney Princess fight to defend her homeland. Her strength made Emi want to be strong as well. She convinced her mom to let her learn Taekwondo and be strong like Mulan.

“I think the reason I wanted to be a powerful fighter like Mulan was because she was the only character from our movies who looked like me,” explained Emi. She felt like she had a limited choice of role models in the media she had access to. “White characters have the highest percentage of main characters in books. Even all the people of color combined don’t amount to books with animals and other things as main characters,” Emi explains smartly as she points to a bar graph on a powerpoint slide she is presenting on her pink foam encased tablet.

Emi felt that she wasn’t seeing herself in the media that she had access to. Because she felt this way, she thought that others feel the same. They also had a limited amount of role models to learn about and appreciate those who don’t look like them. “I want to help kids realize that we are all more alike than we think.”

This led to her solution. A lemonade stand in the middle of the summer could raise money to buy enough books for her local school in order to represent a wide range of cultures.

Her goal was to raise $150 from the lemonade stand. She had figured that this amount would be enough to buy 15 books for her school’s library.

The idea was all Emi’s. Her mom supported her, and helped with the details and logistics, but it was Emi’s project to head.

After telling friends, family, and neighbors about the project, she raised $65 in venmo donations. Having a chunk of the project funded before the stand was even up started the project off on the right foot. It was encouraging – and surprising – for Emi to see that people were willing to help out without buying anything.

The lemonade stand was going to last one day. Knowing that she would only need to raise $85 for her project’s goal made the finish line much easier to envision.

Of course, she had nothing to worry about at all.

Over the course of the day, the lemonade stand and bake sale raised over $350. The project as a whole, however, raised $762. The income came from several different avenues. Some of it came from individual lemonade sales. Emi was shocked at the amount of people who would pay with a larger bill and tell her to keep the change. She was also amazed that more people would come to the stand and donate money without taking anything in return. Everyone’s eagerness to contribute made the heat of the day bearable, despite its intensity.

“Toward the end of the day, we ended up drinking a lot of our own lemonade because it was so hot,” Emi confessed. Nonetheless, she persevered.

With the bounty of the day in hand, and with the money that had been raised since they began to tell people about the lemonade and bake sale, Emi had exceeded her goal by over $500. Rather than expanding the amount of books she would buy for her school, Emi decided she wanted to bring the books to other schools. This way her efforts, and her community’s generosity, would be able to affect culturally diverse children in a wider geographic area than just Westridge Elementary.

She chose two other schools in the district, Timpanogos and Franklin, as well as Majestic Elementary in West Jordan, and donated the list of books to each of those schools. In the time since they bought the first round of books, they have received further donations. They have another set of books that they are currently seeking a home for.

Out of all of the books she provided, the one she likes the most is “Eyes that Kiss in the Corners,” by Joanna Ho. It was the first one on her list, because she already loved it. She felt it resonated with her the most.

Emi’s efforts made her community a better place. Because she decided to do what she could, her school – as well as other schools in the district and state – have a richer library of books for a widening demographic. Additionally, her energy and get ‘em attitude provided an avenue for those around her to help contribute in a way that brought everyone together.

Provo City School District is proud to count Emi Kim as a part of it’s schools. In order to support her efforts, the District is taking the list of her books and making sure that they are in every library in the district. Her story stands as a reminder of one important lesson: one person, no matter how young, no matter how small can impact the lives of the community around them for the better.

Una alumna en cuarto grado de Westridge recauda dinero a través de un puesto de limonada para libros diversos en las bibliotecas escolares locales

El primer martes de agosto, Emi Kim, una niña de 4º grado de Westridge Elementary, donó 15 libros a Franklin Elementary. Los libros se compraron con el dinero de la venta de limonada y pasteles que organizó y atendió el 8 de julio, el día más caluroso del verano.

Emi siempre ha idolatrado a Mulán. Le encantaba ver a la princesa de Disney luchar para defender su tierra. Su fuerza hizo que Emi quisiera ser fuerte también. Convenció a su madre a que la dejara aprender taekwondo y ser fuerte como Mulan.

“Creo que la razón por la que quería ser una luchadora poderosa como Mulán era porque era la única protagonista de nuestras películas que se parecía a mí”, explicó Emi. Sentía que tenía una selección limitada de modelos a los que podía aspirar en los programas de entretenimiento. “Los protagonistas con mayor porcentaje son gente de raza blanca en los libros. Incluso toda la gente de color combinada tampoco equivale a libros con animales y otros objetos como protagonistas”, explica Emi inteligentemente mientras señala un gráfico de barras en una diapositiva de PowerPoint que presenta en su tableta rosa.

Emi sentía que no se veía a sí misma en los programas de entretenimiento a los que tenía acceso. Como se sentía así, pensaba que los demás se sentían igual. También tenía una cantidad limitada de modelos de conducta para conocer y apreciar a los que no se parecen a ellos. “Quiero ayudar a los niños a darse cuenta de que todos somos más iguales de lo que pensamos”.

Esto la llevó a su solución. A través de la venta de limonada en pleno verano se podría recaudar dinero para comprar suficientes libros para su escuela local con el fin de representar una amplia gama de culturas.

Su objetivo era recaudar 150 dólares en el puesto de limonada. Había calculado que esta cantidad sería suficiente para comprar 15 libros para la biblioteca escolar.

La idea fue toda de Emi. Su madre la apoyó y le ayudó con los detalles y la logística, pero el proyecto era de Emi.

Después de hablar con amigos, familiares y vecinos sobre el proyecto, recaudó 65 dólares en donaciones de Venmo. El hecho de que una parte del proyecto se haya financiado incluso antes de que el puesto estuviera en funcionamiento hizo que el proyecto empezara ya con mucho éxito. Fue emocionante -y sorprendente- para Emi ver que la gente estaba dispuesta a ayudar sin comprar nada.

El puesto de limonada iba a durar un día. Saber que sólo necesitaba recaudar 85 dólares para alcanzar el objetivo de su proyecto hizo que la línea de meta fuera mucho más fácil de visualizar.

Por supuesto, no tenía que preocuparse en absoluto.

Durante el día, el puesto de limonada y la venta de pasteles recaudó más de 350 dólares. Sin embargo, el proyecto en su totalidad recaudó 762 dólares. Los ingresos procedieron de varias formas. Una parte vino de la venta de limonada. Emi se sorprendió de la cantidad de gente que pagaba con un billete más grande y le decía que se quedara con el cambio. También le sorprendió que más gente se acercara al puesto y donara dinero sin recibir nada por ello. El entusiasmo de todos por contribuir hizo que el calor del día fuera soportable, a pesar de su intensidad.

” Cerca del final del día, nos bebimos un montón de nuestra propia limonada porque hacía mucho calor”, confesó Emi. Sin embargo, perseveró.

Con el resultado del día, y con el dinero que se había recaudado desde que empezaron a hablar de la venta de limonada y pasteles, Emi había sobrepasado su objetivo con más de 500 dólares. En vez de comprar más libros para su escuela, Emi decidió que quería llevar los libros a otras escuelas. De este modo, sus esfuerzos y la generosidad de su comunidad podrían afectar a niños de diversas culturas en una zona geográfica más amplia que la de Westridge Elementary.

Eligió otras dos escuelas del distrito, Timpanogos y Franklin, y Majestic Elementary en West Jordan, y donó la misma lista de libros a cada una de ellas. Desde que compraron la primera colección de libros, han recibido más donaciones. Tienen otro conjunto de libros para el que están buscando un hogar.

De todos los libros que proporcionó, el que más le gusta es ” Eyes that Kiss in the Corners”, de Joanna Ho. Fue el primero de su lista, porque ya le encantaba. Le pareció que era el que tenía más impacto en ella.

Los esfuerzos de Emi hicieron de su comunidad un lugar mejor. Gracias a su decisión de hacer lo que podía, su escuela – así como otras escuelas del distrito y del estado – tiene una biblioteca más rica en libros para un grupo demográfico más amplio. Además, su energía y su actitud para conseguirlo proporcionaron una vía para que aquellos alrededor de ella contribuyeron de una manera que unió a todos.

El Distrito Escolar de la Ciudad de Provo está orgulloso de contar con Emi Kim como parte de sus escuelas. Para apoyar sus esfuerzos, el Distrito ha tomado la lista de sus libros y se ha asegurado de que estén en todas las bibliotecas del distrito. Su historia es un ejemplo de una lección importante: una persona, no importa lo joven o lo pequeña que sea, puede mejorar la vida de la comunidad.

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